El labrador es una de las razas más queridas por su carácter sociable y su energía inagotable. Un cachorro de labrador necesita actividad, una buena alimentación y mucha atención durante sus primeros meses.
Lo más importante
Ejercicio diario adaptado a su edad, una dieta equilibrada para evitar el sobrepeso, el cuidado de las articulaciones y una socialización temprana son las claves para que crezca sano y feliz.
- Raciones controladas: el labrador tiende a comer de más.
- Juego y estímulo mental para canalizar su energía.
- Revisiones de cadera y articulaciones desde joven.
Una raza familiar
Su carácter equilibrado lo convierte en un excelente compañero para familias con niños. Eso sí, necesita compañía y actividad: un labrador aburrido puede desarrollar conductas no deseadas.

